Como ya decíamos en entradas anteriores, y seguiremos remarcando, la diversidad existe. Es una locura tratar de crear individuos iguales entre sí, con las mismas competencias, los mismos estudios y, en definitiva, el mismo tipo de vida. Imagina que se te plantea un problema al que no sabes dar solución, ¿qué puedes hacer en ese momento? Obviamente, lo más correcto sería tratar de buscar una fuente de información, una fuente que posea mayor conocimiento acerca del tema. Pero, si todos somos "iguales" nadie sabrá resolver el conflicto y entonces, ¿dónde irás para buscar información?
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martes, 18 de febrero de 2014
Porque nuestro futuro depende de lo variados que seamos.
Como ya decíamos en entradas anteriores, y seguiremos remarcando, la diversidad existe. Es una locura tratar de crear individuos iguales entre sí, con las mismas competencias, los mismos estudios y, en definitiva, el mismo tipo de vida. Imagina que se te plantea un problema al que no sabes dar solución, ¿qué puedes hacer en ese momento? Obviamente, lo más correcto sería tratar de buscar una fuente de información, una fuente que posea mayor conocimiento acerca del tema. Pero, si todos somos "iguales" nadie sabrá resolver el conflicto y entonces, ¿dónde irás para buscar información?
lunes, 17 de febrero de 2014
TDAH Y MUCHA EMPATÍA
Hoy en día se habla mucho
de TDAH y parece que hay cada vez más casos. No sabemos a ciencia cierta si es
una patología, un tabú que ha creado nuestra sociedad, u otro fenómeno cuyo
nombre real desconocemos. Sabemos realmente poco acerca del TDAH, no sabemos si
en la antigüedad realmente existía y se ignoraba o realmente es un fenómeno
contemporáneo, también se dice que en otras culturas diferentes a la nuestra no
se dan casos, esta última hipótesis lo achaca todo a nuestro ritmo de vida en
la sociedad occidental, que personalmente no descartaría.
Los prejuicios tienden a
rechazar y a temer a lo desconocido, a buscar la vía más fácil, a actuar por sistema. Es entonces cuando se
nos plantea la cuestión de si realmente lo estamos haciendo bien, si la única
solución es dar una pastilla y medicar por comodidad (sin saber hasta qué punto
es bueno para su salud) o si realmente existen otras alternativas y se puede
educar fuera de esta escuela tan rígida y que el niño pueda desarrollar otras
capacidades.
Pues, desde aquí invito a
reflexionar sobre estos temas y sobre hasta qué punto somos capaces de
empatizar y comprender a los niños, me viene a la cabeza una pequeña anécdota
que leí en un libro de pedagogía: Era una escuela infantil que recibía la
visita de una experta en educación que se encargó de hacer una inspección (nada
oficial) en dicha escuela, que había sido recientemente reformada. Cuando la
experta terminó de examinar dicha escuela, le dio la enhorabuena a la educadora
por tales reformas y por su buen gusto, salvo por un pequeño detalle que se le
había escapado. A continuación, la experta llevó a la educadora al aula de
bebés (0-1 años) y la invitó a tumbarse con ella sobre la moqueta del suelo,
mirando hacia arriba. La educadora un tanto asombrada por situación le hizo
caso y se tumbó boca arriba como un bebé y fue consciente entonces del grado de
deterioro que sufría el techo, pues se veía viejo, estropeado y muy desgastado.
La educadora no podía desde su perspectiva ver el lamentable estado del techo,
y fue entonces desde que vio cómo un bebé percibía dicha vista, lo que le hizo
cambiar de idea y restaurarlo lo más rápido posible, pues las pobres criaturas
pasaban horas y horas, tumbadas, a lo largo del día mirando hacia ese lugar.
Con esta pequeña historia
invito a reflexionar si la escuela realmente está centrada en los alumnos, o
por el contrario se ha ideado todo para la comodidad del profesor, pues hasta
hace relativamente poco, las escuelas contaban con instalaciones y mobiliario
que podía ser perfectamente el doble de grande que un niño de 3 o 4 años que
hacía uso de la escuela, hasta que hace poco se comenzó a regularizar.
Y para finalizar, os
invito a leer este artículo relacionado con el TDAH que muestra algunos de los
errores más frecuentes que se suelen cometer en la escuela:
¿Todos iguales?
¿Realmente todos somos iguales? En mi opinión no, todos y cada uno de nosotros y de nosotras tenemos nuestros pros y nuestros contras; todos podemos desempeñar una actividad de manera brillante y, al mismo tiempo, ser inferiores al resto en otro tipo de actividades sin necesidad de presentar alguna discapacidad.
Así pues, en un aula podremos encontrarnos alumnos aventajados en ciertos aspectos y todo lo contrario en otros. Existiendo tal diversidad en el aula, cabe incluir en ella a los alumnos que presentan alguna discapacidad o deficiencia.
Estamos acostumbrados a sentir pena o compasión por estas personas y no somos conscientes de que, con las debidas adaptaciones, pueden alcanzar un nivel de eficiencia en su vida diaria muy superior a la que se plantearía si siguiéramos estigmatizando a estas personas de tal forma.
En esta entrada pretendo hacer reflexionar sobre qué es eso de la igualdad, o de la normalidad. Creo que no existe igualdad entre una persona y otra; y que, si seguimos creyendo que todos podemos ser iguales estamos muy equivocados. Cada uno de nosotros somos diferentes y esas diferencias son las que nos hacen especiales.
Dejo aquí el enlace a un programa de televisión de la 2 llamado Tengo once años que seguro gustará a muchos y hará reflexionar a otros tantos.
Tengo once años RTVE
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